Feliz aniversario

Tañó la campana de nuevo, resonando lánguida en sus oídos. Conocía el significado de aquel melancólico canto de sirena. Había llegado la hora. Quizás otras personas estuviesen impacientes ante la visita de un ser querido, al que no han visto en mucho tiempo. El júbilo invadiría sus almas ante tal expectativa. ¿Quién no renunciaría a algo por poder pasar algo más de tiempo con un ser querido? Pero Ricardo no era así. Él no deseaba este reencuentro. La inquietud turbaba sus sueños desde ya hacía más de una semana. ¿Qué podría decirle? Ya nada les unía, tan solo un turbio recuerdo de un pasado hecho de retales inconexos. 

Pero ella nunca faltaba a su cita.

Un sentimiento desgarrador se apoderaba de Ricardo con el golpeo de la aldaba de la entrada principal. Ricardo nunca fue un hombre paciente. Tuvo que matarla, sabía que ella nunca se rendiría. Así que lo hizo. No por odio, ni por venganza. Solo deseaba no volver a verla.

Un año después descubrió, que desde la muerte, ella volvería a visitarlo cada año.




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