Pájaro de ébano

El cuervo sobrevuela la habitación,
Solo busca un cambio en mi condena,
Miel dulce para mis labios,
Una resaca para mi corazón.

Olvidé su rostro, escondido por el tiempo,
Cumbre de mi infinita amargura,
Hogar del pájaro o demonio,
Del que no puedo escapar.

Los ojos del pájaro
Que otrora alumbraran mi vida,
Me arrastran hacia la muerte,
Dejando solo angustia y melancolía

Historia de infinitas páginas,
Que le atrae hasta mi alma,
Territorio reseco y desolado,
Donde solo puede leerse: y nunca más

Pero dime engendro del averno,
¿Por qué me hiciste olvidar?
¿No es acaso eso la muerte?
Oscuridad y frío, y nada más.

Se oyen sonidos de sirenas,
Última apelación de un condenado.
Pero el cuervo no se aleja,
Solo mira, y nada más

El pájaro de ébano grazna,
Y parece sonreír.
Sea pájaro o demonio,
Todo es oscuridad, y nada más.




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