Duelo en el Arizona Saloon


Clic, clic, clic. clic. El golpear de las espuelas de Jason Blake se detuvo frente al Arizona Saloon. Aquel día había tomado un buen baño al levantarse, y se vistió con la ropa de los domingos, a pesar de ser martes. Limpió sus botas y se colocó su Colt 45 en el cinturón.

George Watch era como muchos hombres de aquella región, un borracho y un mal jugador de pocker. Sin embargo, hasta a un inepto como él, podía sonreirle la suerte de vez en cuando. Jason Blake había perdido mucho dinero aquella noche. Más dinero del que podría reunir en toda su vida. Decidió saldar su deuda aquel martes, antes de la puesta de sol. Conocía bien las costumbres de George. A estas alturas debía de estar ya como una cuba. Fanfarroneando de como había limpiado los bolsillos del gran Jason Blake. Estaría acompañado de sus tres hermanos. Eran tan estúpidos como él, pero no dejarían que su hermano se enfrentase solo al gran Blake.

- ¡George Watch! - vociferó desde la calle - ¡vengo a saldar mis deudas!

Transcurrieron unos minutos antes de que las puertas del salón se abrieran para dejar paso a los cuatro hermanos. Jimmy y Karl agarraban con las dos manos unos rifles Henry, y parecían muy dispuestos a usarlos. George se adelantó unos metros hasta quedar cara a cara con su rival. 

- Y bien, ¿dónde está mi dinero? - su voz era segura, pero la rigidez de su cuerpo delataba su nerviosismo.

- Vengo a proponerte un trato. Mi deuda queda saldada, y a cambio yo te dejo con vida. ¿Qué te parece? 

George guardó silencio durante unos segundos, escrutando el semblante de Blake, quizás buscando una debilidad. Escupió al suelo y tomó la palabra.

-¿Por quién me tomas? ¿Crees que voy a dejar que te marches sin más? Yo te voy a hacer otra propuesta, amigo. Me vas a dar mi dinero,  y no voy a volver a ver tu maldita cara de irlandés por este pueblo nunca más - tras una pausa añadió -. O mis hermanos y yo te meteremos un kilo de plomo en el cuerpo. 

-¿Es esa tu última oferta? -  Se alejó unos pasos mientras acercaba su mano derecha a la culata de su Colt. 

Los hermanos Watch se alborotaron al ver aquel movimiento y se desencadenó el tiroteo. La calle fue invadida por el estruendo de los disparos. Las balas silbaban por todas partes y todos intentaron ponerse a cubierto. Nadie pudo ver bien lo sucedido, todo fue rápido, espasmódico. Cuando se disipó la tormenta, los cuatro hermanos yacían en el suelo, con sus armas en las manos. Nadie podría acusar a Jason Blake de haber asesinado a sangre fría a aquellos pusilánimes. Había sido una pelea justa. Los curiosos rodearon los cuerpos guardando sepulcral silencio.

El vencedor volvió a su habitación a esperar la visita de Howard Stinson. 

-¡Hola Howard! vamos a echar un trago, esto hay que celebrarlo - dijo Jason al ver entrar a su socio.

-¿Viste como abatí a esos palurdos? Como si fueran bisontes - rió con estrépito y cogió su copa de whisky.

-Un plan brillante, si señor. Desde que salieron del salón estaban muertos. Aunque extraigan las balas de los cuerpos, nunca sabrán que fueron disparadas por dos armas distintas. Es una suerte que mi Colt y tu Winchester usen la misma munición.

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