Fin de emisión

Miré el reloj con la mirada todavía turbia después de despertar. Encendí la radio para que acompañara mi insomnio el resto de la noche. No había sintonizada ninguna emisora, así que recorrí todo el dial hasta encontrar una voz.

-Buenas noches Fernando, es usted nuestro último oyente por esta noche.

Me sobresalté al oír mi nombre en la radio.  "¿Acaso se estaba dirigiendo a mí?" Que tontería pensé inmediatamente, seguro que miles de personas están escuchando ahora el programa.

-No intente huir - continuo diciendo la voz - tan solo postergará lo inevitable. Siéntase afortunado por haber sido elegido por El Maestro.

Esta vez no cabía duda, sabía que la voz hablaba conmigo. Un escalofrío recorrió mi espalda, me sentí asustado, sentí pánico. No comprendía que estaba sucediendo. Cuando recobré el control, apagué sobrecogido la radio a toda prisa. Demasiado tarde,  unos pasos se acercaban a mis espaldas.
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